Metal Corrosivo radio Pepsi Center Nortec enloquece al Pepsi Center en una fiesta de 25 años

Nortec enloquece al Pepsi Center en una fiesta de 25 años

Por Gina Carrillo

La noche del 30 de agosto, el Pepsi Center se convirtió en el epicentro de una celebración histórica: los 25 años de Nortec: Bostich + Fussible. Con un recinto abarrotado, la agrupación tijuanense ofreció un espectáculo vibrante que trascendió la música para convertirse en una auténtica fiesta cultural.

Desde el arranque con Odysea, el público supo que viviría una velada fuera de lo común. El setlist —compuesto por 28 temas que recorrieron su trayectoria— encendió los ánimos de principio a fin. Canciones como Rosarito, The Clap, Norteña del Sur y Tijuana Bass hicieron vibrar el lugar, mientras que himnos como Tijuana Makes Me Happy y Tijuana Sound Machine desataron un frenesí colectivo de baile, aplausos y gritos.

Cada track fue recibido con entusiasmo y nostalgia, recordando el impacto que Nortec ha tenido en la música electrónica al fusionar los sonidos de la frontera, el norteño y la tuba con los beats electrónicos más potentes. La producción visual fue otro protagonista de la noche: luces hipnóticas, pantallas monumentales y proyecciones que transportaron a los asistentes en un viaje sonoro y visual por Tijuana y el mundo.

El público, de todas las edades, convirtió el Pepsi Center en una pista de baile masiva. Nadie se quedó sentado. Temporary Paradise, Polaris y Do It marcaron momentos intensos, mientras que Sueño Fronterizo y Baby Let’s Dance dieron cierre a una velada cargada de energía, identidad y orgullo tijuanense.

Más allá de un concierto, fue un ritual de pertenencia, un homenaje a la música que rompió fronteras y puso a Tijuana en el mapa internacional. Nortec no solo celebró 25 años de trayectoria: celebró una comunidad que los ha acompañado en cada paso, en cada festival y en cada baile improvisado.

La noche del 30 de agosto quedará en la memoria como una fiesta irrepetible, un punto de encuentro entre generaciones que bailaron bajo el mismo ritmo. Nortec demostró, una vez más, por qué son leyenda: porque su música no solo se escucha… se vive.

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