Velódromo Olímpico, CDMX – 7 de febrero de 2026
A pesar del frío que arreciaba la noche del 7 de febrero, el Velódromo Olímpico de la Ciudad de México fue testigo de una entrega absoluta. Kansas, banda emblemática del rock progresivo, demostró por qué su nombre sigue siendo sinónimo de culto, calidad y emoción a través de generaciones.
Desde los primeros acordes, el público respondió con entusiasmo y fervor, creando una comunión inmediata con la banda. Lejos de limitarse a interpretar su repertorio, Kansas se entregó por completo, canción tras canción, haciendo vibrar el recinto con melodías que han resistido el paso del tiempo y que siguen encontrando eco en nuevas audiencias.
La voz —potente, clara y cargada de sentimiento— se erigió como uno de los grandes pilares de la noche, recordándonos que existen artistas cuya calidad interpretativa no se diluye con los años, sino que se fortalece. Cada tema fue recibido como un himno, coreado y celebrado por un público que entendía perfectamente que estaba presenciando algo especial.
Kansas es, sin duda, una de esas grandes bandas que deben disfrutarse en vivo mientras el tiempo aún lo permite. No solo por nostalgia, sino por respeto a una trayectoria que ha marcado la historia del rock y que sigue ofreciendo conciertos honestos, intensos y profundamente humanos.
Una noche fría en temperatura, pero ardiente en emociones; un recordatorio de que la música auténtica no envejece y de que algunas leyendas aún tienen mucho que decir sobre el escenario.
Autora: Gina Carrillo




