El death metal no nació en un laboratorio ni en una reunión corporativa; nació de la pura furia, la velocidad y la guturalidad de un joven en la Bay Area de California a mediados de los años ochenta. Ese joven era Jeff Becerra, bajista, vocalista y mente destructiva detrás de Possessed.
Su historia es una de las más extremas, trágicas e inspiradoras de toda la historia del rock y el heavy metal: la trayectoria de un pionero que definió un género, sobrevivió a un ataque armado que lo dejó paralítico, descendió a los infiernos de la adicción y volvió para reclamar su trono sobre un escenario.
1. Los Inicios: El Chispazo que Bautizó al Death Metal
A principios de los 80, mientras el thrash metal comenzaba a dominar la bahía de San Francisco con bandas como Exodus y Metallica, Jeff Becerra traía una visión mucho más oscura y abrasiva. Tras su paso por la banda Blasphemy, Becerra se unió en 1983 a Possessed junto a los guitarristas Mike Torrao y Larry LaLonde (quien más tarde se uniría a Primus) y el baterista Mike Sus.
Becerra asumió las labores de bajista y vocalista principal, inyectando una voz desgarradora, rasposa y diabólica que rompió con los esquemas de la época. En 1985, Possessed lanzó su histórico debut Seven Churches. El álbum no solo aceleró los tempos y oscureció las líricas a niveles insospechados, sino que cerraba con un tema titulado explícitamente “Death Metal”, nombrando de forma definitiva al género que estaba naciendo.
A Seven Churches le siguió en 1986 el aclamado Beyond the Gates y el EP The Eyes of Horror (1987). Sin embargo, tensiones internas, problemas de gestión y el desgaste llevaron a la disolución prematura de la banda en 1987. Jeff dejó el bajo a un lado y decidió alejarse temporalmente de la música para buscar una vida convencional.
2. El Siniestro de 1989: Balas, Parálisis y el Abismo de las Drogas
En 1989, la vida de Jeff Becerra cambió para siempre en cuestión de segundos. Tras terminar su turno de trabajo en una tienda de conveniencia y mientras caminaba a casa con un paquete de cigarrillos, fue interceptado por dos sujetos armados para asaltarlo.
Sin darle tiempo a reaccionar ni defenderse, uno de los agresores le disparó a quemarropa. Una primera bala le atravesó el pulmón y se alojó en la columna vertebral; la segunda bala, disparada mientras yacía en el suelo, le destrozó un dedo. El ataque fue fatal para su movilidad: la lesión medular lo dejó paralítico de la cintura para abajo de forma permanente.
El impacto psicológico de perder el control de su cuerpo a los 20 años fue demoledor. La dolorosa realidad de la silla de ruedas, sumada a los dolores crónicos neurálgicos y al trauma del asalto, arrastraron a Becerra a un pozo negro. Para anestesiar el dolor físico y emocional, cayo profundamente en la adicción a las drogas y al alcohol.
Durante años, Jeff vivió aislado, consumido por las sustancias y el resentimiento, alejado por completo de los escenarios mientras veía cómo el género que él había ayudado a fundar crecía globalmente con bandas como Death, Morbid Angel y Cannibal Corpse.
“Toqué fondo. Cuando estás en una silla de ruedas y sientes que lo has perdido todo, es muy fácil dejarte llevar por las sustancias para no sentir nada”, ha llegado a reconocer el propio Becerra al recordar aquellos años oscuros.
3. La Reconstrucción y el Renacimiento: El Regreso de 2007
Becerra demostró que la misma fuerza implacable con la que cantaba estaba dentro de su espíritu. A finales de los 90 y principios de los 2000, decidió romper el ciclo destructivo: inició su proceso de rehabilitación, dejó las drogas y se inscribió en la universidad, donde obtuvo una licenciatura en Estudios Laborales (Labor Studies).
Sin embargo, el llamado del metal seguía intacto. En 2007, contra todos los pronósticos médicos y de la industria, Jeff Becerra revivió a Possessed como el único miembro fundador al frente.
Acompañado por una nueva alineación de músicos talentosos, Jeff se presentó en el festival Wacken Open Air de 2007. La imagen era impactante y legendaria: al centro del escenario, en su silla de ruedas, sujetando el micrófono con furia intacta y entregando los guturales más podridos con una pasión envidiable.
La semblanza de Jeff desde 2007 es la de una leyenda viviente de la resiliencia:
Giras Mundiales: Ha recorrido Europa, América Latina, Asia y EE. UU. demostrando que la discapacidad física no es impedimento para encabezar los festivales más pesados del planeta.
El Retorno Discográfico (2019): En 2019, bajo el sello Nuclear Blast, Possessed lanzó Revelations of Oblivion, su primer disco de estudio en 33 años. El álbum fue aclamado mundialmente por conservar la agresión pura del death metal tradicional.
Símbolo de Esperanza: En 2021, Jeff inspiró al mundo al compartir imágenes usando un exoesqueleto robótico (ReWalk) con el que pudo volver a dar pasos erguido después de más de tres décadas.

El Legado Inquebrantable
Jeff Becerra no solo es el hombre que le dio nombre al death metal; es la prueba viviente de que el espíritu del underground es indestructible. Su historia es un recordatorio de cómo la pasión por la música puede sacar a un ser humano de las garras de la muerte, la parálisis y la adicción para devolverlo al lugar donde pertenece: rugiendo frente a miles de fanáticos.