
Por: Redacción Metal Corrosivo
Fecha: 19 de octubre de 2026
Lugar: Pepsi Center WTC, Ciudad de México
Hay noches en las que el rock and roll recuerda de qué está hecho: de distorsión pura, baterías retumbantes, solos de guitarra sin piedad y, sobre todo, una masa humana cantando a todo pulmón. Eso fue exactamente lo que se vivió el pasado sábado 17 de octubre en el Pepsi Center WTC, cuando la banda argentina Airbag hizo cimbrar la capital mexicana como parte de su exitosa gira “El Club de la Pelea Tour”.
Para quienes presenciaron el show o se acercaron por primera vez a su directo, la impresión fue unánime: Airbag no vino a cumplir con un expediente, vino a tomar la plaza con una descarga de adrenalina que no dio tregua de principio a fin.
Una aplanadora de Hard Rock con ADN Punk
Desde que sonaron los primeros acordes, los hermanos Patricio, Guido y Gastón Sardelli —respaldados en la batería por la potencia impecable de Sebastián Roascio— demostraron por qué son una de las máquinas de rock en vivo más sólidas de Latinoamérica.
El sonido de la banda es una amalgama aplastante. Por un lado, ostenta la escuela clásica del hard rock de estadio: riffs directos al pecho con una vibra inconfundible al estilo de AC/DC, virtuosismo en las guitarras a la Guns N’ Roses y solos monumentales ejecutados por Patricio Sardelli, quien maneja el escenario con la soltura de los grandes guitar heroes.
Por el otro lado, late una vena innegable de punk rock y energía alternativa: canciones directas, rítmicas aceleradas y una actitud desafiante y rebelde que no necesita de secuencias pregrabadas para sonar gigante.
“Un concierto de Airbag en vivo no es un espectáculo contemplativo;
es una ceremonia de catarsis donde el amplificador manda y el rock
recupera su estado más crudo y orgánico.”
Un público entregado y en perfecta armonía
Si la banda puso la chispa, el público mexicano encendió el gran abanico de fuego. Desde varias horas antes del portazo, la lealtad de la fanaticada se hacía sentir en las inmediaciones del WTC. Una vez dentro, la comunión entre el escenario y la pista fue total.
A pesar de la agresividad y el volumen de la música, se vivió un ambiente armonioso, eufórico y profundamente respetuoso. La multitud coreó cada tema de principio a fin —desde los riffs pesados de sus últimos materiales hasta las piezas más melódicas y épicas de su discografía—, convirtiendo el recinto en un solo coro ensordecedor.
Los momentos en los que Guido Sardelli intercambió posición para tomar la guitarra y la voz principal, así como los constantes acercamientos de Patricio al borde del escenario, encendieron al público en oleadas de brincos y puños en alto. Fue la prueba contundente de que el vínculo entre Airbag y México ha dejado de ser una simple visita para convertirse en una relación de culto.
La consolidación de “El Club de la Pelea”
Fiel al concepto de su gira, el concierto funcionó como una verdadera vía de escape y liberación. En una industria musical dominada por las pistas y los algoritmos, lo de Airbag en el Pepsi Center fue un recordatorio contundente de que el rock and roll hecho a mano, con sudor, amplificadores al límite y guitarras distorsionadas, sigue más vivo que nunca.
Airbag se despidió de la Ciudad de México dejando un ambiente de fiesta, gargantas afónicas y la promesa implícita de que su historia en escenarios mexicanos apenas está escribiendo sus capítulos más memorables.
Galería y Setlist Destacado
- Éxitos coreados: Por mil noches, Vivamos el momento, Cae el sol, Intoxicarme, Noches de insomnio, entre otros momentos cumbre.
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